Oigan, pueblos, la palabra del
Señor y anúncienla en todos los rincones de la tierra. "He aquí que vendrá
nuestro salvador, ya no tengan miedo".
Audíte verbum Dómini,
gentes, et annunciáte illud
in fínibus terræ: Ecce Salvátor noster
advéniet, et iam nolíte timére.
Escucha, Señor, nuestras plegarias y con
la luz de tu Hijo que viene a visitarnos ilumina las tinieblas de nuestro
corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
De Jacob se levanta una estrella
Lectura del libro de los
Números
24, 2-7.15-17a
En aquellos días Balaán, levantando los ojos, divisó a Israel acampado por
tribus.
El espíritu del Señor vino sobre él y pronunció este oráculo:
"Oráculo de Balaán, hijo de Beor;
oráculo del varón de ojos penetrantes. Oráculo del que escucha la palabra de
Dios; que contempla en éxtasis, con los ojos abiertos, la visión del
todopoderoso:
¡Qué bellas son tus tiendas, Jacob, y tus moradas, Israel! Son como extensos
valles, como jardines junto al río, como cedros que plantó el Señor, como
sauces junto a
Y de nuevo dijo:
"Oráculo de Balaán, hijo de Beor;
palabra del varón de ojos penetrantes; oráculo del que escucha la palabra de
Dios y conoce la ciencia del Altísimo, que ve en éxtasis, con los ojos
abiertos, la visión del todopoderoso.
Yo lo veo, pero no en el presente; yo lo contemplo, pero no cercano. De Jacob
se levanta una estrella y un cetro surge de Israel".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 24
Descúbrenos, Señor, tus
caminos.
Sémitas tuas, Dómine, édoce me.
Descúbrenos, Señor, tus
caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador
y tenemos en ti nuestra esperanza.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Sémitas tuas, Dómine, édoce me.
Acuérdate, Señor, que son
eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de
nosotros.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Sémitas tuas, Dómine, édoce me.
Porque el Señor es recto y
bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los
humildes y descubre a los pobres sus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Sémitas tuas, Dómine, édoce me.
Aleluya, aleluya.
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam, et salutáre tuum da nobis.
Aleluya.
¿El bautismo de Juan venía del cielo o de la tierra?
† Lectura del santo Evangelio según
san Mateo
21, 23-27
Gloria a ti, Señor.
En aquellos días, mientras Jesús
enseñaba en el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del
pueblo para preguntarle:
"¿Con qué derecho haces todas estas cosas?
¿Quién te ha dado semejante autoridad?"
Jesús les respondió:
"Yo también les voy a hacer una pregunta; si me la responden les diré con
qué autoridad hago lo que hago.
¿De dónde venía el bautismo de Juan, de Dios o de los hombres?"
Ellos pensaron para sus adentros:
"Si decimos que de Dios nos dirá:
Entonces, ¿por qué no le creyeron? Y si decimos que de los hombres, se nos va a
echar encima el pueblo, porque todos tienen a Juan por un profeta".
Así que respondieron: "No sabemos".
Entonces Jesús les declaró: "Pues tampoco yo les digo con qué autoridad
hago lo que hago".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta, Señor, estas ofrendas que hemos
tomado de tus mismos dones y concédenos que esta Eucaristía que estamos
celebrando nos alcance la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Las dos venidas de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro
deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
El cual, al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el
plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación,
para que cuando venga de nuevo, en la majestad de su gloria, revelando así la
plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en
vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos
sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Ven, Señor, a visitarnos con tu paz, para que nos alegremos delante de ti, de todo corazón.
Por nuestra participación en esta
Eucaristía, enséñanos, Señor a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras
sino en los bienes eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.