lun 3a. Adviento (Id=24)

Antífona de Entrada

Oigan, pueblos, la palabra del Señor y anúncienla en todos los rincones de la tierra. "He aquí que vendrá nuestro salvador, ya no tengan miedo".
Audíte verbum Dómini, gentes, et annunciáte illud in fínibus terræ: Ecce Salvátor noster advéniet, et iam nolíte timére.

[Misa]

Oración Colecta

Escucha, Señor, nuestras plegarias y con la luz de tu Hijo que viene a visitarnos ilumina las tinieblas de nuestro corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

De Jacob se levanta una estrella

Lectura del libro de los Números
24, 2-7.15-17a

En aquellos días Balaán, levantando los ojos, divisó a Israel acampado por tribus.
El espíritu del Señor vino sobre él y pronunció este oráculo:
"Oráculo de Balaán, hijo de Beor; oráculo del varón de ojos penetrantes. Oráculo del que escucha la palabra de Dios; que contempla en éxtasis, con los ojos abiertos, la visión del todopoderoso:
¡Qué bellas son tus tiendas, Jacob, y tus moradas, Israel! Son como extensos valles, como jardines junto al río, como cedros que plantó el Señor, como sauces junto a la corriente. De su descendencia nace un héroe que domina sobre pueblos numerosos".
Y de nuevo dijo:
"Oráculo de Balaán, hijo de Beor; palabra del varón de ojos penetrantes; oráculo del que escucha la palabra de Dios y conoce la ciencia del Altísimo, que ve en éxtasis, con los ojos abiertos, la visión del todopoderoso.
Yo lo veo, pero no en el presente; yo lo contemplo, pero no cercano. De Jacob se levanta una estrella y un cetro surge de Israel".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 24

Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Sémitas tuas, Dómine, édoce me.

Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Sémitas tuas, Dómine, édoce me.

Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Sémitas tuas, Dómine, édoce me.

Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Sémitas tuas, Dómine, édoce me.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam, et salutáre tuum da nobis.
Aleluya.

Evangelio

¿El bautismo de Juan venía del cielo o de la tierra?

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
21, 23-27

Gloria a ti, Señor.

En aquellos días, mientras Jesús enseñaba en el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:
"¿Con qué derecho haces todas estas cosas?
¿Quién te ha dado semejante autoridad?"
Jesús les respondió:
"Yo también les voy a hacer una pregunta; si me la responden les diré con qué autoridad hago lo que hago.
¿De dónde venía el bautismo de Juan, de Dios o de los hombres?"
Ellos pensaron para sus adentros:
"Si decimos que de Dios nos dirá:
Entonces, ¿por qué no le creyeron? Y si decimos que de los hombres, se nos va a echar encima el pueblo, porque todos tienen a Juan por un profeta".
Así que respondieron: "No sabemos".
Entonces Jesús les declaró: "Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago lo que hago".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas que hemos tomado de tus mismos dones y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando nos alcance la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Las dos venidas de Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
El cual, al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación, para que cuando venga de nuevo, en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
Por eso,
con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Ven, Señor, a visitarnos con tu paz, para que nos alegremos delante de ti, de todo corazón.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Por nuestra participación en esta Eucaristía, enséñanos, Señor a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras sino en los bienes eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]